La carta de servicios, con el precio adentro
Lo primero que te preguntan por mensaje es cuánto vale. Si el precio está en la página, la conversación empieza en «¿tienes cupo el sábado?» y no en «¿cuánto?». Si te varía por largo de pelo o por técnica, se pone el rango y se dice de qué depende: un rango honesto espanta mucho menos que un precio escondido.